El Banco de Corea preparará, junto con el gobierno, una enmienda a la Ley de Transacciones Cambiarias (Foreign Exchange Transactions Act) para regular las stablecoins como medio de pago. Así lo confirmó el banco central en la presentación escrita que remitió a la Asamblea Nacional el 22 de octubre, dentro de la auditoría anual del poder legislativo. El movimiento llega mientras el Ministerio de Economía y Finanzas mantiene abierto hasta el 26 de octubre el período de comentarios sobre las normas que harán efectiva, el 3 de diciembre de 2026, la declaración obligatoria de las transferencias transfronterizas de activos virtuales.
La medida responde a un requerimiento que el propio Congreso formuló el año pasado: globalizar la infraestructura de pagos y construir un marco regulatorio para los activos virtuales. Conviene leerla con precisión. El banco central no habla de convertir las stablecoins en dinero de curso legal en un comercio de Seúl, sino de someter su movimiento transfronterizo al mismo sistema de reporte que ya controla las divisas. Esa diferencia importa, y buena parte de la cobertura internacional la ha difuminado.
Qué dice exactamente la presentación del banco central
En el informe de situación remitido para la inspección parlamentaria, el Banco de Corea declaró que está «consultando con el gobierno sobre medidas para regular las transacciones transfronterizas de activos virtuales (activos digitales)». El documento añade que la institución «preparará un proyecto de enmienda de la Ley de Transacciones Cambiarias con el gobierno dentro de este año para regular las stablecoins como medio de pago», mientras «prepara la construcción de un sistema de monitoreo de activos virtuales que incluye el reporte a la red informática de divisas».
El banco justifica la decisión con tres factores que, sostiene, facilitan las transacciones ilegales: la capacidad de los activos digitales para liquidar pagos y moverse entre fronteras sin intermediación de instituciones financieras, las tecnologías que refuerzan el anonimato como los mezcladores, y los vacíos regulatorios globales en torno a las carteras personales. El texto también compromete a la entidad a «seguir consultando con los ministerios competentes para minimizar las transacciones que eluden la regulación aprovechando el vacío legislativo temporal» mientras la legislación de activos digitales del gobierno está en trámite.
El banco incluyó además, entre sus tareas, la construcción de un marco de cooperación internacional para responder a las transacciones ilegales realizadas con activos digitales, un reconocimiento explícito de que el control unilateral tiene límites cuando los tokens circulan entre jurisdicciones. La respuesta se enmarca en las exigencias concretas que la Asamblea Nacional planteó el año pasado: ampliar el horario del sistema de pagos de alto valor hasta las ocho de la tarde y diseñar medidas para prevenir el riesgo de lavado de dinero derivado de la entrada de exchanges globales de activos digitales.
El calendario normativo que ya está en marcha
La enmienda que anuncia el banco central no parte de cero. El 7 de mayo la Asamblea Nacional aprobó una reforma de la Ley de Transacciones Cambiarias que fue promulgada el 2 de junio y que crea la figura del «negocio registrado de transferencia de activos virtuales». Sobre esa base, el Ministerio de Economía y Finanzas publicó el 7 de octubre un aviso legislativo que extiende el monitoreo formal a las transferencias transfronterizas que involucran exchanges y carteras privadas sin custodia. El período de comentarios públicos cierra el 26 de octubre, y las obligaciones entran en vigor el 3 de diciembre de 2026.
Los operadores alcanzados deberán registrarse ante el Ministerio de Economía y Finanzas, conectar sus sistemas a la red de información de divisas del Banco de Corea, conservar registros y contar con al menos dos empleados calificados por cada oficina, con experiencia o formación aprobada en materia de divisas. La información recabada podrá compartirse con el Servicio Tributario Nacional, el Servicio de Aduanas, el Servicio de Supervisión Financiera y la Unidad de Inteligencia Financiera de Corea.
La secuencia completa —aprobación el 7 de mayo, promulgación el 2 de junio y entrada en vigor el 3 de diciembre— deja un plazo de 210 días entre la sanción legislativa y la aplicación efectiva. Ese lapso es el que el banco central y el ministerio están usando ahora para cerrar las normas de implementación y para redactar la siguiente capa normativa, la que toca directamente a las stablecoins.
«Medio de pago» no significa curso legal
El punto más malinterpretado de la noticia es el término «medio de pago». En la ley cambiaria coreana, un medio de pago es una categoría técnica: un instrumento cuyo movimiento transfronterizo debe declararse ante el banco central. Regular las stablecoins como medio de pago no las convierte en moneda de curso legal ni autoriza su uso en el comercio minorista de Seúl. Las equipara, a efectos de control, con una transferencia bancaria a Nueva York.
La lectura correcta es más sobria que los titulares que anunciaron una supuesta legalización de las stablecoins: Corea del Sur está cerrando el hueco por el que los tokens vinculados al dólar salían del país sin pasar por el sistema de divisas. Para un usuario coreano, la consecuencia práctica será que mover stablecoins a una cartera privada en el exterior dejará de ser invisible para el regulador a partir de diciembre.
La obligación alcanza tanto a los exchanges como a las carteras privadas sin custodia, lo que cierra la vía de salida más directa: el usuario que retira sus tokens a una wallet propia y los mueve al exterior. Para las plataformas, el costo de cumplimiento será concreto —personal calificado, integración con la red del banco central y registros auditables— y recaerá sobre cualquier operador que mueva activos virtuales a través de la frontera.
La Ley Básica de Activos Digitales avanza en paralelo
El trabajo sobre la ley de divisas es solo una de las dos vías regulatorias abiertas. La otra es la Ley Básica de Activos Digitales, el marco integral que busca licenciar a los exchanges y fijar reglas para la emisión de stablecoins. El presidente de la Comisión de Servicios Financieros (FSC), Lee Eog-weon, declaró en una audiencia parlamentaria el 22 de octubre que «las consultas están en su etapa final» y que el gobierno presentará el proyecto «lo antes posible». La revisión por la Asamblea Nacional está prevista para noviembre de 2026.
Esta distinción es importante para entender qué falta todavía. Corea del Sur no tiene hoy un régimen de licencias para emisores de stablecoins. La enmienda cambiaria regula el movimiento de los tokens, no quién puede emitirlos ni con qué reservas. Ese hueco es exactamente lo que la Ley Básica de Activos Digitales debería llenar, y su ausencia actual es una limitación que ninguna de las dos vías resuelve por sí sola.
El contraste con Estados Unidos y Europa
El enfoque coreano difiere del de otras jurisdicciones en un punto de fondo: Corea empieza por el control de divisas y deja la licencia de emisores para una ley posterior. Estados Unidos, con la Ley GENIUS, atacó primero el régimen de emisores de stablecoins, con requisitos de reservas y supervisión. La Unión Europea, con MiCA, exige a los emisores de tokens de dinero electrónico una licencia y reservas plenamente respaldadas antes de operar.
Las tres rutas persiguen el mismo objetivo —impedir que las stablecoins se conviertan en un canal opaco de salida de capitales y de lavado—, pero ordenan las prioridades de forma distinta. Corea, con su histórica disciplina en el control de divisas, empieza por el movimiento; Washington y Bruselas empezaron por el emisor. Esa diferencia explica por qué la noticia coreana habla de «medio de pago» y no de «licencia de emisor».
Qué hay que vigilar hasta fin de año
El primer hito inmediato es el 26 de octubre, cuando cierra el período de comentarios sobre las normas de implementación. El segundo es el 3 de diciembre, cuando entra en vigor la declaración obligatoria de las transferencias transfronterizas. El tercero es noviembre, cuando la Asamblea Nacional revisa la Ley Básica de Activos Digitales, la pieza que definiría quién puede emitir stablecoins en Corea y bajo qué condiciones de capital y reservas.
La advertencia que el Banco de Corea lanzó en septiembre sobre los pares de stablecoins de Binance ya anticipaba esta trayectoria: la preocupación del banco central no es la existencia de los tokens, sino su capacidad de desplazar a las monedas locales y de escapar al control cambiario. El giro de octubre convierte esa preocupación en un calendario normativo concreto. En paralelo, el endurecimiento que llevó a Seúl a bloquear 27 exchanges no registrados muestra que la presión regulatoria se aplica en varios frentes a la vez, y que el espacio para operar sin supervisión se está cerrando.
Nada de esto convierte a las stablecoins en ilegales en Corea. Lo que cambia es la visibilidad: a partir de diciembre, el regulador podrá ver lo que antes ocurría fuera de su alcance y, si la Ley Básica de Activos Digitales prospera, decidir quién participa en el mercado y con qué respaldo.