En Ethereum no existen los secretos. Cada saldo, cada posición y cada operación quedan grabadas en un libro mayor que cualquiera puede leer, y esa transparencia ha sido, desde el primer bloque, a la vez la promesa del protocolo y su herida más antigua. Este miércoles 21 de octubre, Fhenix enciende la respuesta que llevaba años preparando: su red principal entra en funcionamiento en Ethereum y Arbitrum con un coprocesador llamado CoFHE, construido sobre cifrado totalmente homomórfico (FHE), que permite a los contratos inteligentes calcular directamente sobre datos cifrados sin descifrarlos en ningún punto del camino. Según el anuncio de la propia compañía, lo que hasta ayer eran demos sobre redes de prueba se convierte hoy en infraestructura viva, y con ella cinco aplicaciones minoristas elegidas entre unos sesenta proyectos pasan de ser prototipos a productos reales.
La grieta que el cifrado quiere cerrar
La transparencia de Ethereum es estructural: el libro mayor muestra los saldos de todos, y eso bloquea usos que el mundo financiero da por descontados. Un fondo no puede publicar su posición antes de ejecutar, un mercado no puede esconder las órdenes pendientes sin que un buscador de MEV se las coma, y una subasta con pujas públicas no es una subasta seria. La apuesta de Fhenix es que no hace falta reconstruir la cadena para arreglar esto, sino darle al desarrollador una instrucción nueva: poder calcular sobre valores cifrados.
Ahí entra el FHE, una técnica criptográfica que la propia Fhenix describe como el «santo grial» de la criptografía porque permite sumar, multiplicar y comparar datos cifrados y obtener un resultado también cifrado, sin que quien ejecuta la operación vea jamás los números en claro. El coprocesador CoFHE traslada ese trabajo pesado fuera de la cadena y devuelve resultados cifrados a cualquier cadena EVM, con un único import de Solidity y sin cambios en el flujo de trabajo. El descifrado final, cuando un usuario o un auditor lo necesita, se reparte entre nodos independientes mediante umbral: ninguno puede abrir una posición por su cuenta. La documentación técnica está disponible en cofhe-docs.fhenix.zone.
«La próxima ola de DeFi necesita privacidad por defecto. En el primer semestre de 2025 demostramos que el cómputo cifrado ya no es teórico: es real, escalable y componible», resumía Guy Itzhaki, consejero delegado de Fhenix, en el material técnico del proyecto.
Un token, dos modos: la privacidad como interruptor
El cambio más tangible es el Dual-Mode Token Standard, que convierte la privacidad en una opción por activo y por saldo en lugar de un destino aparte. Un mismo token vive en dos estados dentro de un único contrato: un saldo público que se comporta como un ERC-20 normal y un saldo confidencial cifrado con FHE. El usuario se mueve entre ambos con una acción de escudo o de des-escudo en una sola transacción, sin puentes, sin tokens envueltos y sin nueva liquidez que arrancar. La cartera sigue viendo el token; los protocolos DeFi siguen viendo el token; solo desaparecen del libro público los números que el usuario decide ocultar.
Esa es la diferencia de fondo con los intentos anteriores de privacidad en cadena. Monero o Zcash resolvieron la confidencialidad creando un activo separado, lo que obligaba a elegir entre privacidad y composabilidad. El enfoque de Fhenix no fragmenta: se puede mantener la mitad de un saldo en modo público para operar en DeFi y pasar la otra mitad al modo confidencial cuando la transacción lo exige. La comparación con las pruebas de conocimiento cero es instructiva: el ZK prueba una afirmación sin revelar los datos, mientras el FHE calcula sobre los datos cifrados en sí, dos caminos distintos hacia el mismo objetivo de ocultar lo sensible.
«Elegimos socios cuyos productos, por definición, no pueden existir sin privacidad. El mainnet es el momento en que dejan de ser demos», dijo Itzhaki sobre las cinco aplicaciones que aterrizan junto a la red.
Los números que sostienen el lanzamiento
El proyecto llega al mainnet con una caja de 22 millones de dólares levantados entre Multicoin Capital, Hack VC, Collider, HashKey Capital, GSR, Amber Group, BIPROGY y Translink Capital, y con la adquisición en julio de 2026 del equipo de Sunscreen, otra firma dedicada al cifrado homomórfico para Web3. BIPROGY, una tecnológica japonesa con ingresos anuales superiores a los 2.600 millones de dólares, figura además como el primer despliegue institucional de CoFHE, una señal de que la tecnología no apunta solo a minoristas.
La escala del cómputo también dejó huella antes del lanzamiento. El juego FHE Liar’s Dice, la demostración que Fhenix abrió al público, registró más de 8 millones de operaciones de cifrado y descifrado en un solo día sobre la red de pruebas. Ese pico equivale a un promedio de unas 92,6 operaciones por segundo si se reparte uniformemente a lo largo de un día, una cifra que el propio proyecto no publica pero que se desprende directamente de sus datos. En el extremo de rendimiento, los puntos de referencia del equipo miden 64.319 descifrados por segundo y 8,48 milisegundos de latencia por operación, lo que según su artículo distinguido en ACM CCS 2025 supone aproximadamente 20.000 veces más rendimiento y 37 veces menos latencia que el estado del arte previo.
Las cinco aplicaciones que se estrenan hoy salen de una selección de unos sesenta proyectos, una tasa de admisión de alrededor del 8 por ciento que subraya cuán estrecho fue el filtro.
La letra pequeña: por qué la privacidad en cadena sigue costando
El lanzamiento no es magia y conviene leerlo con cautela. El lado confidencial usa un saldo cifrado de 64 bits con su propio manejo de decimales, y la superficie ERC-20 pública es real, no un simple indicador, de modo que los integradores tienen que entender el modelo de doble saldo antes de enchufarse. El FHE sigue siendo costoso en cómputo: CoFHE lo descarga fuera de la cadena, pero eso traslada la pregunta de confianza al esquema de descifrado por umbral y a la disponibilidad de esos nodos. Y la privacidad programable arrastra una sombra regulatoria: las monedas de privacidad han sido históricamente el blanco favorito de los reguladores, y Fhenix responde con divulgación selectiva, la idea de que un auditor o una autoridad pueda abrir una posición concreta sin exponer la del resto.
Esa es la promesa, no una garantía. El proyecto todavía no ha anunciado un token propio, así que el lanzamiento de hoy es de infraestructura, no de un activo especulativo. Y el patrón general —cómo se protege la privacidad del usuario en una cadena cuyo diseño es transparente— sigue siendo un terreno en construcción, como detalla la guía sobre identidades en blockchains públicas.
Lo que viene después del mainnet
El mainnet es un punto de partida, no una meta. Fhenix trabaja ya en su primer producto de pagos privados, cuyo lanzamiento está previsto poco después del estreno y en el que Arbitrum tendrá un papel central, fruto de la inversión estratégica de Tandem, el brazo de capital riesgo de Offchain Labs. En paralelo, el equipo anuncia integraciones de CoFHE con Canopy, Sedona y Nomyx, y espera sumar antes de fin de año cinco pruebas de concepto adicionales y alianzas de primer nivel.
Las señales que conviene vigilar son concretas: si alguna de las cinco aplicaciones que arrancan hoy genera volumen real, si el producto de pagos privados llega en las semanas prometidas y si el proyecto anuncia finalmente un token. Por ahora, lo que queda grabado en la cadena es un experimento distinto: la primera vez que el cifrado homomórfico se convierte en un interruptor disponible para cualquiera que despliegue un contrato en Ethereum, sin mudarse a otra red para conseguirlo.
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